Dedícate a mejorar en el sexo
Cualquiera en su sano juicio es capaz de reconocer que la sexualidad es un aspecto necesario para el equilibrio personal.
Aunque no se necesitan estudios científicos para concluirlo, cito los resultados de una encuesta hecha entre más de 10.000 españoles mayores de 16 años, según los cuales nueve de cada diez hombres y ocho de cada diez mujeres consideran el sexo un aspecto central de sus vidas.
Es curioso, sin embargo, que pese a eso otras investigaciones señalen que sólo el 15 por ciento de las personas hace un esfuerzo consciente, y permanente, por mejorar en este aspecto.
Los demás dejan el asunto al azar y toman las cosas tal y como vienen. Y esa, déjenme decirles, no es la actitud: la vida por debajo de la cintura existe y cuenta, ¡y de qué manera! El sexo todo lo mejora: desde el aspecto físico hasta el estado de ánimo.
Por eso no sobra que, a la par con los propósitos del nuevo año, también revise y organice el cajón de su vida sexual. La meta ha de ser deshacerse de lo que estorba y abrirles espacio a las cosas más satisfactorias y placenteras.
Permítanme, sin presunciones de ninguna especie, proponerles una serie de claves para evaluar su desempeño bajo las sábanas y otras para mejorar su rendimiento en estas tareas.
Haga su diagnóstico Frecuencia
Nadie puede decir, con certeza, cuál es el número ideal de relaciones sexuales que, se supone, debe sostener una persona en un periodo determinado de tiempo; sin embargo sí es posible saber cuánto es mucho y cuánto poco.
Aunque la frecuencia depende de muchos factores, es claro que si una pareja sostiene menos de una a la semana, debe preguntarse ya qué está pasando. Sugiero revisar el tema, así ambos digan que se sienten bien.
Duración
Si independientemente de la frecuencia la duración completa de una relación sexual -incluido el antes, el durante y el después- no llega a los diez minutos, algo anda mal (salvo que sea un ‘rapidito’, claro). Créanme: ese es un tiempo demasiado corto para sacarle jugo a todas las posibilidades que ofrece una relación de pareja.
Mejor dicho: es imposible que en ese ratico ambos queden completamente satisfechos.
Creatividad
Cierre los ojos y revise mentalmente la forma en que lo ha hecho con su pareja en los últimos seis meses.
Si concluye que el libreto se repite y se repite, sin modificaciones sustanciales, mejor revise: no cabe duda que está cayendo en una rutina aburridora que, de continuar, puede acabar espantándolos a ambos de la cama.
Orgasmos
A ver, no es mandatario tener siempre orgasmos, pero si estos son escasos o siempre están ausentes, sobre todo en las mujeres, es imperativo hacer un alto y dejar de ser tan conformistas.
Si por cada diez encuentros sexuales tiene menos de tres orgasmos, no lo dude: está muy mal y hay que pensar en solucionarlo. El sexo sin orgasmo desencanta y espanta, nada más cierto.
Conversación
No hay un mejor ejemplo de trabajo en equipo que el buen sexo. Claro, para llegar a eso es necesario hablar y ponerse de acuerdo.
A estas alturas de la vida no es normal que este tema esté excluido de las conversaciones con su pareja.
Si siente que el temor por sus reacciones o la vergüenza le impiden tratar de abordarlo abiertamente con su compañero, hay problemas serios.
Manos a la obra Ojo a los tiempos
Olvídese de que en la cama hay que ir directo al grano.
Dedíquele tiempo al preámbulo: 20 minutos de caricias antes de llegar al aquello son un peaje válido para la satisfacción plena.
Si su pareja acelera, ayúdela a relajarse, tome la iniciativa y procure que disfrute mientras usted actúa. No se reprima. Adelante.
Tampoco restrinja el sexo a esquemas u horarios; siempre que sienta el deseo de hacerlo, y se den las condiciones, practíquelo.
Más besos y sexo oral
Los labios tienen más terminaciones nerviosas que el pene y el clítoris. Por lo tanto son una buena vía para la estimulación. Piense en ellos como otro órgano sexual.
En cuanto al sexo oral, sepa que es, con excepciones, una práctica bien recibida por todos. Así que arriésguese. Eso sí, hablen con su pareja de lo que le gusta y le disgusta a cada uno.
Conozca su cuerpo
Identifique cuáles son las zonas que se activan con la relación sexual; conocer el pene y el clítoris y cómo funcionan y se estimulan es un deber. Ah, en pareja armen una pequeña excursión hacia los respectivos puntos G.
A coincidir
Durante la semana siguiente a finalizada la regla, las mujeres tienden a ser más perceptivas y excitables y a lograr orgasmos con más facilidad. Es importante que ellas lo comuniquen y que ellos lo pregunten.
Piense en ayudas
Éstas no siempre son necesarias, pero estimulan la creatividad y les ponen chispa a las faenas. Aquí entran la ropa especial, los estimuladores e incluso algunas comidas. La oferta es muy amplia. Deje la pena…
Hora de hablar
Las relaciones sexuales son de dos. Hay que perder el miedo a hablar de eso y empezar a verlas con la naturalidad que entrañan y no como un tabú. Deben formar parte de los temas de conversación de todas las parejas.
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