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September 5, 2011 – 5:22 pm | No Comment

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El peligro de la invisibilidad y otros ranteos…

Escrito por on May 14, 2010Sin Comentarios



skeleton in the closet El peligro de la invisibilidad y otros ranteos...Para muchos, mantener oculta su orientación sexual es el diario vivir. Tengo amigos que simplemente no pueden entender por qué yo salí del clóset. Me critican, diciéndome que no hay motivo para estarme “vendiendo” o “gritando” que soy gay. Los argumentos que más escucho son cosas como “si la gente se entera de mí, los rumores podrían alcanzar a mis padres”; “es peligroso”; “todavía no estoy lista/listo”, “no quiero que se burlen de mí”, y mi favorito, “es mi vida privada, nadie tiene por qué saber”; todos argumentos válidos, pero a la vez, son armas de doble filo.

Si tan sólo el asunto fuera tan sencillo como poder fingir eternamente que uno es heterosexual, la vida para los gays que viven dentro del clóset sería más sencilla. El problema es que, con el tiempo, siempre se va haciendo más y más evidente la orientación sexual. No por que uno se vuelva afeminado, o una se vuelva machorra, sino por que la familia y conocidos tiene expectativas: “por qué no tienes novia todavía?”, “cuándo conocemos al afortunado?”, o simplemente “ella está buenísima, verdad?”. Estar en el closet le da a uno cierta habilidad para responder satisfactoriamente a este tipo de preguntas, sin embargo, a la larga, las respuestas evasivas van perdiendo efectividad. ¿Realmente crees que podrás engañar a todos siempre contestando “es que tengo otras prioridades en este momento” cuando te pregunten por tu “bella novia”?

Ahora, fuera de la decisión de salir o no del closet, existe un fenómeno, que con el tiempo ha ido perdiendo fuerza, pero en latinoamérica todavía es muy fuerte: la invisibilidad. Se trata del hecho de que el tema se evite por completo. No se habla de la homosexualidad, no se piensa en ella, nada que ver con ella. Este fenómeno ha surgido en distintos puntos de la historia como una respuesta protectora.

Antes de que los NAZI subieran al poder en Alemania, ya en Berlín grupos activistas pro derecechos humanos para los homosexuales proponían uniones civiles entre personas del mismo sexo. No había lugar en el mundo con mayor avance en materia de derechos humanos para los homosexuales. Igual, en los años 70, la revolución sexual permitió un gran destape por parte de la comunidad homosexual en Estados Unidos, por más que hubiera prohibiciones injustas contra nosotros. La historia nos cuenta cómo los NAZI aplastaron toda manifestación de homosexualidad, y cómo la aparición del SIDA hizo que el público culpara a los homosexuales por el mismo. La respuesta natural fue que, como era tan peligroso revelar públicamente la orientación sexual, los homosexuales se ocultaron y el tema se evitaba. Claro, tal vez luego del SIDA, la vida de los homosexuales fuera del clóset no peligraba, como en Auschwiz o Dachau en los tiempos de los NAZI, pero igual había una gran vergüenza implícita con el hecho de ser homosexual.

Tiene mucho sentido que uno se ocultara en aquellos tiempos, no es así? Y qué fue el resultado de esta invisibilidad? Con el tiempo, los heterosexuales, en general, olvidaron que nosotros existimos. Digo “olvidaron” en un sentido no tan estricto. Más bien, se acostumbraron a vivir sin nosotros. Un padre jamás hablaría de las prohibidas relaciones entre dos mujeres o entre dos hombres a su adolescente hijo, quien, a su vez, nunca antes ha escuchado tal concepto. Cuando el hijo adolescente crece y se hace adulto y tenga sus hijos, tampoco les contará acerca de las uniones amorosas entre personas del mismo sexo. Unas 3 ó 4 generaciones, y quienes no sienten atracción sentimental u homosexual están tan acostumbrados a que sólo se vea heterosexualidad por todos lados, que ante el primer brote de homosexualidad que vean, se alarman seriamente, pues es algo nuevo para ellos. Y ¿qué pasa cuando alguien encuentra algo “nuevo”? Los humanos temen a lo desconocido por naturaleza. Más aún, la mayoría católica o cristiana tendría el fundamento bíblico para protestar contra dos hombres que se amen. Todo esto llevó como resultado al status quo actual: la persistente necesidad de ocultar nuestra orientación, sea en la familia, en los centros educativos, en el área profesional. Fundamentalistas que nos acusan de ser abominaciones, desviados, raros, pecadores, perversiones ante Dios… tantas cosas. Prohibiciones contra homosexuales en los ejércitos, en el clero eclesiástico (quienes, de por sí, discriminan a la mujer), en varios empleos, en el fútbol y otros deportes…

La invisibilidad cumplió su papel cuando fue necesaria: algunos homosexuales sobrevivieron el holocausto, muchos homosexuales evitaron la vergüenza pública luego de la aparición del SIDA. Sin embargo, la continuidad de la invisibildad en nuestros tiempos, más que protegernos, nos está haciendo daño. La invisibilidad acostumbró al público general a que nosotros no teníamos derecho a manifestarnos libremente, nos obliga a seguir ocultándonos, nos condena al miedo a ser descubiertos, perpetúa conceptos del machismo que deberían ser abolidos. Es gracias a esa costumbre de vivir sin nosotoros que, ahora que hay tanta manifestación pro derechos humanos para los homosexuales que en países como Lituania y Rusia se decreten leyes que prohíban todas las formas de expresión que revelen el hecho de que la homosexualidad exista, a fin de que los menores de 18 años “no se vean afectados”. También ocasiona que algunos se hagan de la opinión que este político gringo tiene: “Si no lo muestras, si no lo haces público, ¿cómo podrán discriminarte? Este político (de nombre Steve King) opina que si no salimos del clóset, nadie nos hará daño… Podría ser una propuesta tentadora, pero niega quiénes somos en realidad, y permite que otros sigan opinando que mejor no seamos quienes somos, y que mejor es ser heterosexual, y que es mejor si los gays no existieran y, y , y… ¿me explico?

Lo que yo no entiendo es ¿a qué le tienen miedo los homofóbicos? Somos minoría y el hecho de salir del clóset no hará que nos multipliquemos, o que todos los hombres o mujeres del mundo dejen de casarse y tener hijos, y eso lleve a la extinción de la raza humana. Ese tipo de pensamiento surge por el temor a lo desconocido; llámese, la IGNORANCIA. Y ¿de dónde sale la ignorancia? de la invisibilidad.

Por eso es importante que todos los homosexuales, bisexuales, lesbianas, transgéneros y demás que forman nuestra comunidad salgamos del clóset, nos mostremos a la humanidad como lo que somos: parte de la humanidad. Si bien es cierto que muchos homosexuales son infieles, también hay muchos que no lo son. Habrá homosexuales pedófilos, pero la mayoría de nosotros no lo somos (y no olvidemos que también hay heterosexuales pedófilos, y que la mayoría de los heterosexuales no son pedófilos), habrá polígamos, hay monógamos también. Hay homosexuales cristianos, budistas, shintoistas, wicca, islamitas, y también ateos. Habrá homosexuales que no creen en el matrimonio, y hay homosexuales que quieren casarse desesperadamente. Al final, seguimos siendo humanos en una gran diversidad que caracteriza a todos.

No estoy pidiendo que salgas YA del clóset (aunque en realidad sería lo óptimo), pero sí te pido que al menos consideres la posibilidad. Mi recomendación: si temes perder el apoyo de tus padres, o perder tu empleo, o cualquier otra cosa, procura llevar tu vida a una posición donde no peligres. Si quieres, espera a que puedas matenerte tú mismo y ya no dependas de tus padres para salir del clóset. O si tus jefes son homofóbicos, búscate un trabajo donde no haya peligro de que te despidan por tu orientación (en muchos países hay leyes que ya incluyen en su apartado antidiscriminación la orientación sexual). Si temes perder a tus amigos… bueno, esa es una de las más difíciles… pero piensa: si no te quieren tal como eres, ¿realmente son tus amigos? Vaya, tampoco hay que ser extremistas. La verdad es que, en mi experiencia, salir del closet con mis amigos fue una experiencia sorprendentemente fácil. Sólo un par me dio problema, pero no se preocupaba, sino que me preguntaban acerca de ser gay. Siempre me aseguraban que no tenían problema con que yo fuera gay. Pruébalo con tus amigos más cercano… podrías sorprenderte hasta de encontrar a otro amigo o amiga enclosetada!

No vivas en una mentira por toda tu vida. Es triste y lastimoso. Es patético ver que alguien de 60 años que nunca ha estado con una mujer, pero que se ve rodeado de chicos, insista que no es homosexual. ¿Supieron del escándalo del señor Rekers? Tal vez lo leyeron en la noticia que puse hace unos días. O sea, ¿qué hace un señor de su edad viajando a Europa acompañado de un jovencito que contrató en un sitio de prostitutos? Más aún, ahora resulta que otro jovencito del mismo sitio de prostitutos decidió hablar y también lo acusa de haber estado con él. Y Rekers todavía tiene el descaro de decir que no es gay…

carl sheperd lucien El peligro de la invisibilidad y otros ranteos...

Chaz y Lucien, los dos chicos de renta de Rekers

Por favor, no lleguen a ese punto. Somos homosexuales y tenemos derecho a vivir como viviría un heterosexual: ¿Acaso los heterosexuales tienen que ocultar su orientación? ¿Son objeto de burla por que se acuesten con alguien del sexo opuesto? ¿Se les acusa de ser abominaciones ante Dios? ¿Se les niega trabajo por ser heterosexuales?

¡NO! Ellos viven sin ese peso, y nosotros también tenemos derecho a no tener que decir “mi novio” cuando en realidad es “mi novia”, o viceversa.

¿No te gustaría vivir libre? ¡Sal del clóset en cuanto puedas! icon biggrin El peligro de la invisibilidad y otros ranteos...

y recuerda seguirleyendo acerca de  la vida gay en panamá.

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