En 1973, la influyente Asociación Psiquiátrica Americana (APA) tomó la decisión de quitar la homosexualidad de su catálogo de enfermedades mentales. Se trató de una extraordinaria conquista para el movimiento LGBT del mundo, porque por esta razón, la Organización Mundial de Salud declaró el día Internacional contra la homofobia el 17 de mayo de 1990. Ahora, ha llegado la hora de despatologizar la transexualidad.
Paradójicamente, siendo la más visible y la más discriminada de todas las aristas de la diversidad sexual, la transexualidad es la que menos reivindicaciones ha logrado. Por ejemplo, en la ciudad de México, después de 30 años de lucha, primero se consiguió una figura jurídica que cobija a las parejas del mismo sexo, y después una limitada ley que atiende a las personas transexuales y transgénero.
Será por la complejidad del tema, será por el rigor del discurso cientificista, moral y religioso, pero lo cierto es que las personas transexuales y transgénero han sufrido más que cualquier otro integrante de la diversidad sexual. Sin duda, se trata de una minoría dentro de otra minoría, de ahí que incluso las personas con una identidad de género discordante han sufrido discriminación por parte del mismo colectivo al que supuestamente pertenecen.
Lugares gays donde no se les permite el acceso; lenguaje peyorativo que se utiliza para denostar a alguien a propósito de su identidad de género; insultos entre los disidentes sexuales para ofender a alguien señalándolo como transexual o transgénero; burlas sistemáticas para quienes en la búsqueda de su verdadera identidad, se someten a una reasignación sexual; problemas de salud pública al no acceder a los tratamientos hormonales y médicos que requieren; vejaciones al no coincidir su apariencia con sus documentos oficiales, son algunos de los actos de odio y discriminación que sufren las personas transexuales y transgénero.
No podemos negar que existen gays, lesbianas y bisexuales, quienes todavía no entienden bien a bien lo implica tener una identidad de género diferente. Para un sector importante de la diversidad, tener una orientación no heterosexual, con todo y sus dificultades, es más asimilable porque la han vivido en carne propia, pero no conciben lo que significa tener un sexo biológico discordante con el género asumido. La despatologización trans es, entonces, una deuda histórica para con aquellos que más han sufrido. Es tiempo de que la diversidad en su conjunto se solidarice con esta población, independientemente de si se comprenden o no sus demandas.
Además de apoyar la despatologización, este movimiento mundial representa la oportunidad de entender más sobre tema, de sensibilizarse sobre la problemática que las personas transexuales y transgénero padecen, además de comprometerse por participar de la forma que sea posible en la movilización internacional para que en 2012 la APA elimine de sus manuales de diagnóstico el trastorno de identidad de género.
También puedes leer












Escrito por Ciudad Pride
Topics: Noticias